La estrategia detrás del nuevo Autódromo Oscar y Juan Gálvez
Actualizado: 3 ago
Una apuesta para posicionar a Buenos Aires en el escenario internacional del deporte motor.

Con el regreso del MotoGP confirmado para 2027 y el objetivo de que Buenos Aires vuelva a estar en condiciones de postularse como sede de la Fórmula 1, el Autódromo Oscar y Juan Gálvez atraviesa una de las transformaciones más importantes de su historia.
Las obras comenzaron en enero y avanzan por etapas, con más de 150 personas trabajando diariamente en la renovación integral del circuito. El proyecto, desarrollado por Tilke Engineers & Architects y ejecutado por AUSA, ya alcanzó el 60% de ejecución. Contempla una nueva configuración de pista, mejoras en infraestructura, tecnología, seguridad, accesos y edificios, con el objetivo de cumplir con los estándares internacionales exigidos por la FIA y la FIM.
Sin embargo, durante la recorrida técnica organizada por el Gobierno de la Ciudad hubo una frase que terminó cambiando por completo la forma de entender el proyecto.
"El mayor desafío fue tomar la decisión", afirmó Fabián Turnes, Secretario de Deportes de la Ciudad de Buenos Aires.
La decisión antes que la obra
Cuando se habla de estrategia, la tendencia es concentrarse en la ejecución. En los recursos, los plazos, los presupuestos, la operación.
Sin embargo, las decisiones más importantes ocurren mucho antes de que exista una fecha de carrera confirmada, un contrato firmado o una garantía de retorno.
Esa, probablemente, haya sido la decisión más difícil. Porque gestionar estratégicamente no consiste únicamente en ejecutar un plan. También implica decidir cuándo vale la pena asumir un riesgo antes de que exista una certeza.
Mucho más que una nueva pista
Desde lo técnico, el proyecto representa una transformación integral.
El nuevo trazado contará con dos configuraciones. La variante para MotoGP tendrá 4,3 kilómetros y 14 curvas (9 a la derecha y 5 a la izquierda), bajo homologación Grado A de la FIM. La alternativa diseñada para Fórmula 1 alcanzará los 4,87 kilómetros y contará con 15 curvas (9 a la derecha y 6 a la izquierda), cumpliendo con las exigencias Grado 1 de la FIA. En ambas variantes, el ancho promedio de pista será de 12 metros, ampliado a 15 metros en la recta principal, donde los autos podrían alcanzar velocidades superiores a los 340 km/h.
Según proyecciones técnicas, el renovado Gálvez sería el circuito más rápido de todo el calendario 2027 del MotoGP, con una velocidad promedio de 185 km/h por vuelta: el promedio más alto de todos los circuitos de la categoría.
Se incorporará un nuevo pavimento asfáltico desarrollado específicamente para el circuito, 4.400 metros de pianos construidos bajo las especificaciones de ambas federaciones, nuevos sistemas de semáforos y banderas electrónicas LED homologados para competencias internacionales, ampliación de la calle de boxes y refuerzo de todos los sistemas de seguridad.
Uno de los cambios más importantes será la extensión del circuito sobre el sector que hoy ocupa el kartódromo. Para cumplir con las regulaciones FIA Grado 1 fue necesario rediseñar ese espacio e incorporar una nueva horquilla. El kartódromo no desaparece: será trasladado a otro sector del predio con un circuito completamente nuevo, también diseñado por Tilke, que contará con homologación internacional. Durante la transición funcionará además un kartódromo provisorio para mantener la actividad deportiva.
Ese punto es especialmente relevante desde una mirada estratégica.
Porque el desafío no era únicamente construir. Era también transformar un espacio sin detener completamente la actividad que ya existe. Las obras avanzan por etapas precisamente con ese objetivo. El cronograma es exigente, pero concreto. Las obras de la pista y de la infraestructura edilicia estarán finalizadas en febrero de 2027. A partir de ese momento comenzará la etapa de pruebas integrales del circuito, que incluirá la validación del operativo completo, los sistemas de seguridad y la tecnología de pista. La fecha tentativa para el MotoGP se ubica entre el 2 y el 11 de abril.
Estar preparados antes de que aparezca la oportunidad
Hubo otra frase que apareció durante la presentación, pero que sintetiza perfectamente la lógica detrás del proyecto."Tenemos que estar preparados por si alguna fecha se libera."
En el deporte internacional, los calendarios cambian. Las sedes también. Cuando eso ocurre, las oportunidades no esperan a quienes recién empiezan a prepararse. Llegan para quienes hicieron el trabajo antes.
Por eso el objetivo de esta obra no es únicamente traer de vuelta la Fórmula 1. El objetivo es que Buenos Aires esté en condiciones de competir cuando exista una oportunidad real.
Y esa diferencia cambia completamente la lectura del proyecto.
La infraestructura, en este caso, deja de ser solamente una obra pública para convertirse en una ventaja competitiva. Porque los grandes eventos internacionales no eligen únicamente un circuito. Eligen ciudades capaces de ofrecer infraestructura, logística, seguridad, operación, conectividad y una experiencia a la altura de un campeonato mundial. Una plataforma para el deporte y para los negocios El deporte de alto rendimiento ya no funciona como un espectáculo aislado. Se transformó en un ecosistema donde conviven competencia, entretenimiento, negocios, contenido y experiencias. Las marcas que entienden esta lógica no esperan que el evento llegue para definir su estrategia. Empiezan a construir presencia mucho antes, desarrollan una narrativa propia, generan comunidad y llegan al momento de mayor visibilidad con una posición que no puede improvisarse de un día para el otro.
En marketing existe una idea simple: las marcas más valiosas no aparecen únicamente cuando ocurre el evento. Construyen relevancia antes, participan durante y prolongan la conversación después.
La misma lógica también puede aplicarse a una ciudad.
El sponsorship deportivo evolucionó en esa dirección. Hoy las marcas ya no buscan únicamente visibilidad dentro de un evento. Buscan integrarse a la experiencia, aportar valor a las audiencias y formar parte de una historia que continúa mucho más allá de la competencia.
En ese contexto, el rol de la infraestructura también cambia. Un autódromo deja de ser únicamente el escenario donde se desarrolla una carrera para convertirse en un activo estratégico que conecta ciudades, promotores, marcas, audiencias y grandes eventos.
En el motorsport, esa capacidad se multiplica. El automovilismo no solo convoca millones de espectadores; también genera comunidades altamente comprometidas, impulsa conversaciones permanentes y crea un entorno donde las oportunidades comerciales trascienden lo estrictamente deportivo.
Por eso, un autódromo homologado para MotoGP y con condiciones para aspirar a recibir la Fórmula 1 representa mucho más que infraestructura deportiva. Es un activo capaz de atraer inversiones, potenciar el turismo, impulsar alianzas estratégicas, facilitar la llegada de grandes eventos y fortalecer el posicionamiento internacional de una ciudad. En otras palabras, deja de ser únicamente un circuito para convertirse en una herramienta de desarrollo.
Durante el press trip surgió también otra dimensión del proyecto. Al ser consultado sobre si la visión del Autódromo iba más allá del motorsport, Turnes señaló que las actividades vinculadas al deporte motor continuarán, pero que existe una conversación abierta sobre cómo el predio puede integrar una mirada más amplia del deporte. Un polo deportivo 360°, según sus palabras —aunque sin profundizar en los detalles.
La idea está latente. Y merece estarlo.
Los autódromos que mejor funcionan en el mundo no son solo circuitos de carrera. Son ecosistemas activos durante todo el año. Atraen turismo, generan contenido, impulsan la economía local y se convierten en activos estratégicos para las ciudades que los albergan.
El Autódromo Oscar y Juan Gálvez tiene esa posibilidad. La infraestructura puede habilitarla. Pero es la estrategia la que determina si realmente se aprovecha.
Una ciudad que decidió dejar de esperar
Muchas veces se piensa que las oportunidades aparecen primero y las inversiones llegan después. La estrategia funciona exactamente al revés.
Primero se construyen las capacidades. Después llegan las oportunidades.
El Autódromo Oscar y Juan Gálvez no está siendo renovado solo para el año que viene. Está siendo preparado para posicionar a Buenos Aires entre las grandes sedes internacionales del deporte motor durante las próximas décadas.
Una ciudad que decidió dejar de esperar las oportunidades para empezar a crearlas.
Porque, al final, la infraestructura construye circuitos.
Pero son las decisiones las que construyen el futuro. Bárbara Mencia.


